
EN LA SALA DE EXPOSICIÓN – 32
EN LA SALA DE EXPOSICIÓN – 32 Entonces no tenía idea de a dónde por muy claros que fueran el rumor del río los suspiros del follaje alto y el crepitar del fuego trazar un rumbo fijo me era imposible la lluvia el temblor de los millones de hojas y el olor de la tierra negra me envolvía en el sueño no señalaba ni aludía tan siquiera a una dirección Es sólo ahora que entiendo acaso basta un punto de partida y es aquí entonces — traerla a Ella ojos almendrados donde supongo viene conmigo sí ahora para recorrer conmigo




