
EN LA SALA DE EXPOSICIÓN – 8
EN LA SALA DE EXPOSICIÓN – 8 La escena se cuela, de pronto, directamente — en el instante previo, — y reconoces la noche serena, la cena tranquila, las voces de ellos, mamá y papá, el silencio concentrado de la pequeña, que untaba margarina a un trozo de pan; hasta que, de pronto, reconoces un nombre, suena en voz de tu madre y el signo se tiñe de intriga, tiende al cielo evocado de las mañanas, su usual celeste, claro de futuro, el acre aliento de la certeza impar — devoradora de color…; ¿hablas de ella, mamá, de la señora




