
EN LA SALA DE EXPOSICIÓN – 24
EN LA SALA DE EXPOSICIÓN – 24 Ver, ver…, allá afuera, cada rasgo, cada gesto. Rostros. Cada uno con tantas, tantas claves — para quien alcanza a descifrarlas, sino en el contexto mismo del que aquellas surgen, caso en el que se ha de atender a mucho más que a una sola persona, en uno probable o un conjunto, a partir de lo que se desliza más allá de la contención del rostro, de todo el cuerpo, o de la abstracción momentánea de quien entonces pierde la noción exacta del paso siguiente que ha de dar. Justamente cuando aprendí a



