Criba: Sobre la crítica en general, y sobre su ausencia en nuestro medio, en particular
La crítica no suele ser bien vista; no lo ha sido nunca, pero hoy menos que nunca. En las escuelas se habla de pensamiento crítico, pero casi no se lo practica: muy pocos profesores son capaces de diferenciar opinión de crítica, y la crítica en sí misma se opone frecuentemente al modelo complaciente de la educación personalizada, tan en boga. Se habla también de crítica positiva o constructiva, de una parte, y de crítica negativa, por otra, nada más en el afán de complacer, por evitar herir sensibilidades, sin ninguna base racional, por flagrante ignorancia del significado de los términos. La amplísima mayoría de gente ha adoptado en conversaciones dizque serias, un conjunto de términos cuyo significado desconoce y asume que, en última instancia, todo mundo se entiende apelando a conceptos más bien vagos, reduciendo, jibarizando complejos racionales a supuestos sentimientos; así, se oye aquí y allá que si la paz y la humanidad, que si lo espiritual y lo indefinido, en general, y que si el amor y el pueblo y la revolución, y un largo etcétera. Nada de crítica.

