DE VUELTA AL DÍA Y LA NOCHE

Entonces, fue ver tu nueva obra y advertir la confluencia, el arribo conjunto a una nueva posibilidad de equilibrio, una suerte de desafío y traición a la disposición esperable en el plano, en tu caso, no sólo por los cuerpos, sino también debido a la marca de las formas, el pulido, el color y la textura, que tientan a la integración de los espacios y, por tanto, a la ruptura del sentido lineal. Por supuesto, en la escritura esto queda limitado al efecto generado a partir de la carga semántica, en buena medida al margen de la prosa, aunque siempre condicionada por las formas expresivas, por la sinuosidad con la que se dan los planteamientos, por ejemplo, por la calidad envolvente del discurso. Y tuve que tomar aire, esta vez sin que ello implicara una renuncia a la marcha, a la tarea del rescate…