EN LA SALA DE EXPOSICIÓN - 14
Entonces, emerge, como de la resaca del mar en una costa remota, desconocida, materia nueva, dadas las luces nuevas. Siempre, — un bosque.
El cambio es notable: una mayor serenidad. Por el momento. Como ocurre en la vida salvaje, en la vida, a secas.
— La paciencia y su nuevo valor. Por el momento. Porque insta de hecho bastante más allá del sentido de alerta, siempre más allá, del otro lado, cuando se supone, no cabe más y la luz habría de desaparecer, hasta que en efecto lo hace, pero para, de pronto, abrirse más allá, de modo que brota, como una ilusión, apenas, de chispa, una nueva brecha, y florece en verdad, una verdad — (H)ay
que penetrar en ella.
Primero, asimilar las dimensiones del instante, las fluctuaciones de la luz, sus desbordes y el escurrimiento de la sombra, vuelta sobre sí misma, retorcido motivo luminoso, de pronto, aquí y allá, que advierte nuevos motivos, accesos múltiples: ventanas.
Pero, cada cosa a su tiempo…
Me sirvo de la refracción de tu obra, Ana.
Y recuerdo cuando hablamos por primera vez de eso. Tus preguntas. ¿Por qué el empleo de
términos de geometría y física, sobre todo? ¿El rigor? Sí, sobre todo. Ciencias físicas y la ontología materialista como marcos de racionalidad…
Así, — distinción entre fuerza y poder, aplicada al ámbito social de la libertad
Y es que — Fuerza: fenómeno que modifica una situación espacial a través del tiempo, manifestándose en ejercicio y contra otras fuerzas. Por otro lado, — el poder, que es sólo una atribución de fuerza, siendo por naturaleza un fenómeno subjetivo (ah, predilección de relativistas, maniqueos amparados de constructos) —
De modo que — la libertad, por ejemplo, es la fuerza con la que un sujeto opera en determinado sentido, contra la fuerza de otros sujetos en el marco de una sociedad que reconoce, además, múltiples poderes y, claro, su potencia…
Así —, también, la refracción — en Arte,
pues la obra, al materializar una visión original del autor, fecunda un fenómeno semejante a aquél, que reta a la inteligencia humana poniendo conceptos e instituciones con los que articulamos la realidad, en entredicho. — Y — La visión del artista — una suerte de refracción del haz de luz del mundo que él ha captado. Porque los originales — ellos — consiguen — reflejan o, más bien, refractan parte importante de su época, sus luces, — y, con ellas, las sombras — que se tienden más allá de los calendarios, silencios elocuentes, ámbito absorbente, tentador.
Mientras que, de este lado, afuera en las calles entre el barullo — la realidad: Materia y sus géneros, — por
un principio que sienta las bases para las operaciones racionales. Se sostiene que la operación intelectiva es un acto material que interviene sobre la materia en sus tres géneros: corpórea, sensible-psicológica y racional (con base en el planteamiento del filósofo español Gustavo Bueno, su realismo ontológico, y la clasificación de la realidad en una materia ontológico general y tres clases de materias cognoscibles, conforme a su Teoría del Cierre Categorial). — A lo que se añade el principio de Symploké, —te dije, Ana y me escuchaste, paciente—, un concepto que, aunque de origen platónico, se vincula con la lógica y la incompletitud de los sistemas formales, esenciales en la física teórica y las matemáticas; principio que consiste en que toda cosa se conecta al menos con una más en la realidad, y que no existe una sola cosa que se conecte con todas las demás a la vez —;
sí, en relación, claro, y directamente, con la teoría de incompletitud de Gödel, al implicar que todo conjunto normativo (por tanto, lógico) cerrado es incompleto…
De modo que, se entiende: — Me sirvo de la refracción de tu obra, Ana
