Como la sal, y sus sombras: Conversación con Red Tweny

Con Juan Pablo Torres Muñiz

La línea, el trazo, remiten al pulso, pero en ciertas ocasiones, es más, hablan por él. La tensión, en estos casos, atraviesa la obra acabada (que cumple así las veces de portal), recrea el proceso de su creación en sentido inverso y revela una intención, un rumbo.
Si recordamos que ninguna intensión implica necesariamente conocimiento, pero sí, siempre, el afán de provocar una reacción, de enfrentar y en el mejor de los casos, cuestionar, entonces podemos hacernos una idea de cómo abrirnos a este mensaje sin palabras.
Con Red Tweny, la ocasión se presta a tratar esa particular forma de elocuencia.

Trato de combinar distintas necesidades en mi obra. Necesito producir distintos temas y tengo poco tiempo disponible: Desde hace años “debo” producir al menos una pieza por semana. Esta técnica me ayuda a ser eficiente y me lleva a dar resultados de gran impacto.

Este ritmo o, más bien, su intensidad corresponde a un ámbito mayor, al  propio mundo. Pero es que a través del artista, dicho mundo nos enfrenta tanto como nada más el suyo propio, su visión particular… ¡y a saber cuál nos pega primero!

La apropiación tiene gracia por cuánto se distingue, tanto respecto de los modos por medio de los cuales cobra forma definitiva, como por esta misma, en definitiva, los resultados…

A mí mismo me parece un estilo actual, que a veces se corresponde con la esencia de las herramientas de la comunicación moderna. Pero debo decir también que mis piezas se distinguen inmediatamente de otras hechas con la misma técnica.
Finalmente, son también muy convenientes para transportar: ¡se meten en un tubo y están listas para el envío!

Desde la isla, dirán, de tu interpretación: hacia su destino a través del mar. Me permito aclarar: esa isla tuya conviene más entenderla como una suerte de estación refractora. Con servicio de correo.

El mensaje adentro… Trato de hablar de las miserables vidas diarias en lugar de, u opuestas a, las más elevadas necesidades del alma humana. Casi siempre resultan insatisfechas.

Estoy muy influenciado por los lados más negativos del microcosmos en el que vivo: mi trabajo y mi familia. Esto, sin embargo, abre un escenario muy personal y complejo… Otra fuente ¡extraoficial! de inspiración se abre con los momentos muertos en la oficina y en las reuniones, que utilizo para garabatear dibujos en mi block de notas y que, por la tarde, voy a trasladar al formato cincuenta por setenta centímetros que siempre uso.

Dijimos islas, son mundos, los espacios…
Hay quien dice que el psicoanálisis provocó que de un momento a otro (cosa de treinta años, poco más), millones de personas se vieran a sí mismos como protagonistas de su propia tragedia, con la humanidad toda entre las pestañas y la nuca, a veces sobre la almohada, pero siempre como reparto… Y, de otro lado, Tolstoi nos insta a hablar de nuestra aldea para ser universales.
En todos los pasos, hay ecos…

Estuve influenciado por Francis Bacon, y solo por él. Pero siempre trato de limpiar mi mente cada vez que comienzo un nuevo arte y trato de ser lo más introspectivo posible para contar mis propias historias y no pensar ni en las obras de Bacon ni en las de ningún otro artista…

Recuerdo esa escena de L’homme qui aimait les femmes, de Truffaut, en que su protagonista se encierra en el baño de su casa para escribir su novela: de pronto las imágenes acuden a él con enorme facilidad, dice, más o menos. Un homenaje a Proust y su piso aislado del ruido.
Formas de silencio, vale decir, también de vacío. Para la luz propia. La atención debe darse plena al objeto que suscita la cuestión.

Producir cada semana una obra de arte diferente cada vez mejor hecha…

En tu caso, literalmente, con tus propias manos…

No uso arte digital. A veces me inspiran algunos detalles de fotos de tamaño real. Solo uso tecnología digital para manejar las fotos de mi arte, para corregir contraste y luz. Tengo ademas, como ves, ya “cierta” edad y no soy muy práctico en estas tecnologías…

Lo que ofreces, cien veces más, muy propio. Con la tinta, el aliento…

Tu trabajo invita, también, a cierto silencio.

Todos mis dibujos son parte de mi mundo y mis historias personales. No les pregunto nada porque los conozco muy bien. Por la misma razón no me gustaría que alguien me pregunte mucho sobre ellos, porque se trata de historias muy personales y no me agrada relatarlas…

Al final, se trata de historias muy triviales que nos pertenecen a todos, seres humanos infelices y “gordos” de este siglo.

… Es de las golosinas.
Pero tenemos también cierta amargura. Y la sal de la tierra…




(Traducción por: Roberto Zeballos Rebaza)